‘La Regenta’, la obra maestra que el Oviedo no perdonó a Leopoldo Alas. Cultura

admin
admin April 12, 2022 39 Views
Updated 2022/04/12 at 3:29 PM
11 Min Read
'La Regenta', la obra maestra que el Oviedo no perdonó a Leopoldo Alas. Cultura Listen to this article

En los primeros meses de 1885 aparecieron en las librerías los primeros volúmenes. regenteUn estudiante universitario de Oviedo, de familia ultracatólica, fue sorprendido por su padre mientras leía una novela de Leopoldo Alas, Clarín, Y el joven no halló otro medio que engañarlo para que se fuera. Era mentira que el autor hubiera dado ejemplares a sus alumnos, pero bastó para que el obispo Martínez Vigil difundiera esa mentira, denunciando públicamente el libro como “saturado de sensualidad, ridiculizante de las prácticas cristianas y muy considerado como un signo despectivo para el pueblo”. ” Tras aquella primera lectura ideológica que calificó a su autor como “un atracador de honores ajenos”, el legado de Clarins estuvo prohibido en su ciudad durante más de medio siglo. Destruyeron su estatua en 1937 y fusilaron a su hijo, el rector Leopoldo García-Alas. Después de 136 años, el autor y su gran novela, considerada una de las mejores de la literatura española, aún no se han recuperado de esa sombra de complejos, de tabúes. Y el miedo que persiste en Oviedo es lo que inspiró a Vetusta de la imaginación. El autor Ricardo Labra lo llama ahora Caso Alas ‘Clarín’ (Luna de Abajo), un estudio que arroja luz y nuevos detalles sobre el triángulo venenoso y fósil que se estableció entre los Clarins, regente y Oviedo.

“Pocas novelas en otra literatura han tenido una relación tan compleja y dialéctica con la ciudad que se reflejen como tal” regente Con Oviedo”, explica Labra. “Clarín estudió bien la ciudad”, admite, “y si aún hoy, leyendo la novela, se reconoce a Oviedo, uno se pregunta qué no habría pasado entonces, aunque su retrato fuera un daguerrotipo, es una obra de arte, y en este sentido Oviedo se convierte en el palimpsesto de la novela”. No es Oviedo Vetusta, como le reiteró en una ocasión el estudioso costumbrista Jesús Evaristo Casarigo a la nieta de Clarín, Cristina Alas, quien calificó el asunto como un rotundo “No, mucho peor que Oviedo Vetusta. ¿Quién le iba a decir a Clarins que le iban a hacer lo que le hicieron a su hijo? La primera conclusión del trabajo de Labra, que recuerda aquella anécdota, es que si regente Primero se leyó como una novela-clave para identificar familias y lugares de la capital asturiana, y condicionó su acogida, ya que entonces, “en su intento de huir del libro, la ciudad no hizo nada, sino que se atascó más en él. ”.

Escritor Leopoldo Alas, Retrato de Clarins, del pintor y escultor ovetense Víctor Hevia.
Escritor Leopoldo Alas, Retrato de Clarins, del pintor y escultor ovetense Víctor Hevia.

En un intento de rastrear la relación con los tres lugares de poder local: la catedral, la universidad y el ayuntamiento. regente, que se encuentra en el grupo escultórico dedicado a Clarins en el Campo de San Francisco, el gran parque de Labra Oviedo, es un elemento central que explica el trauma de Vetusta y su correlación. El monumento fue idea de un grupo de intelectuales locales, pero el proyecto tuvo que esperar a la instauración de la Segunda República para su inauguración, más política que literaria, el 4 de mayo de 1931. La efigie de Clarins, obra de Víctor Hevea, con bajorrelieves de Manuel Álvarez-Laviada, rematada sobre un reverso de piedra en el que el escultor plasma el deseo de Leopoldo Alas de reformar y modernizar su indumentaria con la alegoría de un cuerpo femenino Intentado atraparlo mientras estás a la deriva. ,

fue titulado Verdad libre de toda hipocresía y qué es eso regente, trajo el caso. Un sector de la sociedad ovetense decidió que la alegoría era una imagen erótica y que los padres prohibían a sus hijos acercarse al monolito y pensar en la espalda. Labra dice que ese veto fue “premonitorio”. No habían pasado seis años desde que su hijo, el Rector, fuera detenido y fusilado en plena Guerra Civil. El proceso ha sido ampliamente estudiado, y este nuevo ensayo aporta pruebas suficientes para concluir que “no sólo fue fusilado por ser un hombre comprometido con la causa republicana, sino sobre todo, Leopoldo. Por ser hijo de Alas”. La propia víctima le dijo a un amigo en la prisión de Oviedo: “Me matan el recuerdo de mi padre”. Pero los enemigos de Clarín no quedaron satisfechos. El ensayo de Labra determina en primer lugar que fue en los últimos días de febrero, tras la muerte del hijo, y no antes como se pensaba, cuando el “campo de la élite de Oviedo” encontró en el busto del autor una cabeza de burro que posteriormente destruyó. el monumento. “A Clarín no se le pudo matar más simbólicamente, y en Oviedo se hizo dos veces con ferocidad y brutalidad; Primero borraron su imagen en la carne, como su hijo, y luego en piedra”, dice Labra. Las aventuras de Bust no terminaron ahí. La ausencia de un monumento fue un problema en el Oviedo de los años cincuenta. “Ningún alcalde quiso ser parte de la barbarie que provocó su destrucción, para nada cómplice del asesinato de su hijo”.

Toda la cultura que te acompaña está aquí esperándote.

Suscribirse

Así, el alcalde Ignacio Alonso de Nora erigió otra estatua de Víctor Hevea, pero no se atrevió a instalarla en la calle y la efigie fue víctima de un archivo laberíntico, que duró 13 años, desde el 9 de diciembre de 1955 hasta 1968. Había ido Caso Clarins Analiza con lupa por primera vez todos los documentos municipales, cinco años de silencio administrativo y el primer intento de la corporación de salvar las apariencias sin molestar a las regiones más conservadoras cediendo el busto a la Universidad de Oviedo. Finalmente, cuando la intención era disfrazar la restauración de Clarins en un festival literario dedicado a más autores, intervino el Ministerio de Información y Turismo. “El pedido vino de arriba”: Clarins volverá al Campo de San Francisco y habrá un homenaje. El ayuntamiento cumplió con la segunda parte y entregó a la universidad una copia del segundo busto, que aún preside el vestíbulo de la Facultad de Letras en la escalera de mármol, la justicia poética o guiño macabro, pagado en su día, cuando El edificio fue construido para el seminario, el obispo que primero condenó regente,

El autor Ricardo Labra.
El autor Ricardo Labra. libros zenda

Ricardo Labra admite que se enfrentó a su investigación, auspiciada por el hispanista Jean-François Boutrel, como alguien entra en “la tumba de Tutankamón”, y en el monumento a Clarins encuentra su “piedra de Rosetta” que lo cubre todo. También lo que queda por reparar. Los autores insisten en que el reemplazo fue parcial ya que nunca fue reemplazado. Verdad libre de toda hipocresía Era tan despreciable. Labra sugiere que el ayuntamiento pida hoy a otro artista que lea el Clarins Spirit para completar el conjunto escultórico y sanar esas heridas. Sin ese matiz, el homenaje al autor y el significado más profundo de su obra se diluye en la “blancura” del novelista y su obra en el Campo de San Francisco, que parece extenderse por la ciudad, donde se encuentra la estatua de Ana Ozores. está al alcance de los turistas.Más es el selfie, fosilizado en una mujer de la época, que ve en sí misma los defectos morales de las retorcidas sociedades provincianas. Ninguna placa recuerda el lugar donde escribió Clarins regente, al final de la calle Campomens, calle Urea en el número 34, ni su última residencia. Tampoco se hace referencia al Archivo Clarins de la biblioteca de Asturias, que fue legado recientemente por sus descendientes.

Visto así, parece que el clima no ha cambiado mucho desde la muerte del autor en 1901, cuando se produjo un centelleante silencio con grandes elogios y funerales públicos. regente, Algo similar sucedería siete años después, en 1908, cuando la Universidad de Oviedo celebró el tercer centenario de la institución y el rector, Fermín Canela, decidió no incluir a Leopoldo Alas en la lista oficial de universitarios brillantes. Ceremonia en el Palacio Viejo de la calle San Francisco. Un artículo de la época completa el cuadro: “A esa hora, rompiendo el silencio religioso que precede a los momentos solemnes, una vivaz voz joven ‘¡Viva Clarín’!’ Con gritos, y los asistentes, incluidos varios estudiantes y activistas, respondió con un fuerte y entusiasta ‘¡Viva!’ Ricardo Labra hizo un apunte final: “La obra sigue como si nada, el vuelo de una golondrina no hace resorte”.

Contenido exclusivo para clientes

leer sin limites

Share this Article